02 Nov Historia con nombre de mujer
Los libros de historia me aburrían en el colegio, y creo que la razón era simple: casi nunca salía una mujer, y cuando salía era la esposa del prócer. La novela histórica escrita por mujeres me reconcilió con el pasado, porque se pregunta lo que los manuales no se preguntan: ¿cómo vivía la que lavaba, la que servía, la que escribía cartas, la que no tenía derecho a opinar?
Estos cuatro libros recorren lugares y épocas muy distintas, y los une una idea: la gran historia se cuenta distinto cuando se la mira desde el cuerpo de una mujer. Hay una condenada por crímenes que quizás no cometió, una esclava que sobrevive a una revolución, una familia atravesada por una guerra civil africana y una joven que cruza la frontera en plena posguerra española.
Son libros largos, de los que se disfrutan con tiempo y con ganas de perderse. Los leí en distintos momentos del año y todos me dejaron la misma sensación: la de haber aprendido algo y haber llorado un poco en el proceso. Si te gusta que una novela te enseñe sin dar clase, este es tu posteo.
Alias Grace
de Margaret Atwood
Grace Marks fue una criada de dieciséis años condenada en Canadá, en 1843, por el asesinato de su patrón y de la ama de llaves. Fue un caso real que dividió a la opinión pública: unos la veían como una asesina fría y otros como una víctima. Atwood arma la novela alrededor de las conversaciones entre Grace, ya presa, y un joven médico que intenta averiguar qué recuerda y qué oculta. Alias Grace nunca resuelve del todo la pregunta, y ahí está su encanto.
Lo que me atrapó es la voz de Grace, que cose mientras habla y que va ofreciendo recuerdos como quien ofrece una taza de té. Atwood se inspira en documentos de la época y también juega con ellos: hay cartas, poemas, artículos de diarios. Es una novela sobre cómo se fabrica la verdad sobre una mujer, y sobre quién tiene el poder de contarla.
La isla bajo el mar
de Isabel Allende
Zarité, a la que llaman Tété, nace esclava en la colonia francesa de Saint-Domingue, la actual Haití, y la novela la acompaña desde que es una niña vendida hasta que es una mujer que logra construirse una vida. Mientras tanto, a su alrededor estalla la revolución de esclavos que va a cambiar el Caribe, y su historia la lleva después hasta Nueva Orleans. La isla bajo el mar es una novela de supervivencia y también de libertad.
Allende hace lo que mejor sabe: construye una narradora cálida, cercana, que te cuenta cosas terribles con una sencillez que desarma. Se nota la investigación y se nota el cariño por el personaje. Es un libro que se lee con enorme facilidad y que, sin embargo, te deja pensando mucho tiempo en lo que significó la esclavitud para las mujeres, que además de trabajar tenían que defender su cuerpo.
Medio sol amarillo
de Chimamanda Ngozi Adichie
Nigeria, años sesenta. Olanna deja una vida cómoda en Lagos para irse a vivir a una ciudad universitaria con el hombre que ama, un profesor revolucionario. Alrededor de ellos aparecen un criado adolescente, un escritor inglés y la hermana gemela de Olanna, y poco a poco la guerra de Biafra lo va devorando todo. Medio sol amarillo toma su título de la bandera de la república que duró apenas tres años.
Adichie escribe con una combinación rarísima de ternura y firmeza: las escenas de amor y de familia conviven con el hambre, la huida y la violencia, y nunca se siente forzado. Ganó el premio Orange en 2007 y se entiende por qué. Es una novela sobre el amor en tiempos de guerra, pero también sobre quién cuenta la historia de África y desde dónde. Una de las más hermosas que leí en años.
Inés y la alegría
de Almudena Grandes
Octubre de 1944. Mientras en Europa termina la Segunda Guerra, un grupo de guerrilleros españoles exiliados cruza los Pirineos por el Valle de Arán con la esperanza de derrotar a Franco. Es un episodio real, casi olvidado, y Grandes lo convierte en el comienzo de una serie de novelas, los Episodios de una guerra interminable. Inés y la alegría es la primera, y tiene como centro a Inés, que mira todo con ojos nuevos.
Es una novela de más de setecientas páginas que se lee con una velocidad sorprendente, porque Grandes tenía un talento enorme para meter al lector en la historia sin sermones. Me interesó muchísimo cómo trata la memoria de la derrota: la de los que perdieron y siguieron viviendo, o resistiendo, sin que nadie se los reconociera. Para quienes quieran entender mejor la historia española desde adentro.