28 Sep Furia: mujeres que escriben la violencia
Hay un tipo de libro que no se recomienda alegremente. Uno los pasa con una advertencia previa, mirando a la otra a los ojos, diciendo: es muy fuerte, fijate cómo estás. Estos cuatro son de esos.
Pero los quería juntar igual, porque me parece que hay algo importante en la manera en que las escritoras narran la violencia: no la estetizan, no la usan como fondo, no la ponen al servicio del héroe. La ponen adelante, la miran de frente y te obligan a mirarla también.
No son libros para pasarla bien. Son libros para entender algo que después ya no se puede volver a no entender.
Temporada de huracanes
de Fernanda Melchor
En un pueblo de Veracruz aparece muerta la Bruja, y a partir de ahí Melchor escribe ocho capítulos que son ocho monólogos torrenciales, sin puntos, sin respiro, en un español lleno de barro y de insulto. Cada voz cuenta su parte y cada parte es peor que la anterior.
Es una novela sobre la miseria, sobre el machismo como sistema, sobre lo que la pobreza le hace al deseo. La prosa te arrastra igual que el título: entrás pensando que vas a poder soltar y no podés. Temporada de huracanes es de los libros más brutales que leí y también uno de los mejor escritos de la década.
Carcoma
de Layla Martínez
Una casa en un pueblo de Cuenca, una abuela, una nieta que vuelve después de la cárcel, y adentro de las paredes los santos, las sombras y todos los muertos que la familia acumuló. Dos voces se van turnando para contar un siglo de humillación de clase, de señoritos que abusaron y de mujeres que se defendieron con lo único que tenían: la brujería y el rencor.
Carcoma tiene menos de ciento cincuenta páginas y pega como una piedra. Martínez escribe el gótico rural español con una conciencia política clarísima: el horror no viene de lo sobrenatural, viene del dinero. Es de esas primeras novelas que uno lee y piensa, bueno, acá pasó algo.
Beloved
de Toni Morrison
Sethe escapó de la esclavitud y mató a su hija para que no se la llevaran de vuelta. Años después, en una casa de Ohio poblada por ese fantasma, aparece una chica joven que dice llamarse Beloved. Morrison construye la novela como se recuerda un trauma: en fragmentos, volviendo, negándose a contarlo hasta que ya no queda otra.
No hay manera de recomendar este libro con liviandad. Es una obra maestra y es un peso. Morrison escribió sobre lo que la esclavitud le hizo al amor materno, sobre una violencia tan grande que deforma incluso el idioma con que se la cuenta. Beloved es de los libros que dividen una biblioteca en antes y después.
Cuentos escogidos
de Flannery O'Connor
En el sur de Estados Unidos, gente común y bastante desagradable se cruza con la gracia divina en forma de desastre. Una abuela charlatana y un asesino en la ruta. Un vendedor de biblias que le roba la pierna ortopédica a una filósofa. O’Connor escribía con muletas, murió a los treinta y nueve y era católica hasta el hueso.
Su humor es negrísimo y su violencia llega siempre de golpe, en la última página, cuando ya te habías acomodado. Estos Cuentos escogidos son la mejor puerta de entrada. Ojo que no perdona a nadie, y menos a los personajes que se creen buenos.