20 May Amigas que se eligen
La amistad entre mujeres es uno de los grandes temas de la literatura contemporánea y, sin embargo, durante siglos casi nadie le prestó atención. Las novelas sobre amistad eran de varones — el aventurero y su compañero, los soldados, los amigos del bar. Cuando aparecían dos mujeres juntas, eran rivales por un hombre. Eso fue así hasta hace muy poco.
Después llegaron Ferrante, Andrea Abreu, Cristina Morales, Cabezón Cámara, y un montón más. Y la amistad femenina pasó a ser materia literaria propia: con sus celos, sus admiraciones, sus pactos secretos, sus crueldades, su capacidad de durar más que cualquier matrimonio. Las amigas que entendemos, las que nos vieron salir de relaciones que no servían, las que vieron lo peor nuestro y se quedaron.
Estos cuatro libros tratan la amistad sin idealizarla. Hay amistad de la infancia, amistad de la adolescencia, amistad rara entre cuatro mujeres con discapacidad, amistad que cruza fronteras y géneros. En todos hay algo del mismo nervio: dos mujeres (o más) que se eligen y que con esa elección rediseñan su mundo.
La amiga estupenda
de Elena Ferrante
Es el primer tomo de la saga napolitana y posiblemente la mejor novela sobre amistad femenina del siglo XXI. Lila y Lenú son dos nenas del barrio pobre de Nápoles que aprenden a leer, a pelearse, a admirarse, a estudiar — Lila es brillante y se queda en el barrio; Lenú estudia, se va y nunca se libra de la sombra de Lila. La amiga estupenda es el principio de una historia que dura cuatro tomos y unos sesenta años.
Lo que Ferrante entendió antes que casi todo el mundo: que la amistad femenina entre dos mujeres muy distintas no es ni complementariedad ni rivalidad, es las dos cosas a la vez, todo el tiempo, hasta el final. Yo terminé el primer tomo y empecé el segundo el mismo día. Cualquier mujer que tenga una mejor amiga desde los doce años va a reconocer cosas acá. Hasta las que duelen.
Panza de burro
de Andrea Abreu
Dos nenas de diez años en un pueblo de Tenerife pasan un verano juntas: van a la playa de piedras, juegan a la maestra, se obsesionan con la Cumbre de los Andes. Panza de burro está escrita en un español canario que al principio cuesta un poco y después se vuelve adictivo. La narradora ama a Isora con una intensidad que es premoral, antes del lenguaje del amor adulto, pura.
Es un libro corto, divertidísimo, doloroso. Abreu hace algo difícil: capturar la intensidad infantil sin caer en el nostálgico ni en el cute. Las dos nenas son crueles entre sí, son injustas, se desean, se traicionan, vuelven. Cualquier mujer adulta que haya tenido una mejor amiga a los diez años reconoce el dialecto emocional. Lo leí en un avión y me bajé queriendo llamar a mi amiga de la primaria.
Lectura fácil
de Cristina Morales
Cuatro primas con discapacidad cognitiva viven juntas en un piso compartido de Barcelona, militan, se acuestan con quien quieren, escriben fanzines, atraviesan el sistema de servicios sociales. Lectura fácil ganó el Premio Herralde y es uno de los libros más radicales de la literatura española contemporánea: cuatro voces distintas, cuatro registros, cuatro maneras de pelear contra lo que la sociedad les pide.
Es un libro feminista, anarquista, divertido, sucio, incómodo. Morales escribe con una libertad que solo le vi a Lucia Berlin y a poquítas más. Las cuatro protagonistas son amigas-primas-familia: la amistad acá es un dispositivo de supervivencia, no un decorado. Si la literatura de las mujeres es una conversación, este libro mete una piedra en el medio y cambia la dirección de la charla.
Las aventuras de la China Iron
de Gabriela Cabezón Cámara
Imaginate el Martín Fierro contado por la mujer que el gaucho deja atrás. La China, una piba apenas adolescente, se sube a una carreta con una mujer escocesa llamada Liz y se va atravesando la pampa. Las aventuras de la China Iron es una novela de viaje, de aprendizaje, de amor entre dos mujeres, de descubrimiento del propio cuerpo y del propio deseo.
Cabezón Cámara reescribe el canon argentino desde una perspectiva femenina y queer, y lo hace con una prosa luminosa, casi a contramano del registro habitual de la literatura nacional. La amistad entre la China y Liz se va volviendo amor sin que el libro tenga que hacer ningún anuncio: simplemente las dos están, las dos viajan, las dos aprenden cosas mientras la pampa pasa al costado. Es uno de los libros más felices que leí en mucho tiempo.