En medio del ruido, de las exigencias diarias y de la velocidad con la que vivimos, a veces necesito volver a lo esencial. Estos libros me ayudaron a reencontrarme conmigo, a bajar el ritmo, a escuchar lo que siento y a reconectar con lo que me hace bien. Son lecturas que invitan a habitar el presente con más calma, consciencia y ternura.
Las gratitudes
de Delphine de Vigan
Michka, una mujer mayor que comienza a perder el habla, empieza a enfrentarse a los recuerdos de su vida. Con el apoyo de una joven cuidadora y un viejo amigo, busca encontrar a quienes la ayudaron durante la guerra. Es una historia delicada sobre la memoria, la vejez y la necesidad de agradecer antes de que sea tarde.
El infinito en un junco
de Irene Vallejo
Una historia del libro y de quienes lo han preservado a lo largo del tiempo, desde la Antigüedad hasta hoy. Irene Vallejo mezcla historia, anécdotas personales y referencias literarias con una erudición accesible y apasionada. Es un homenaje al poder de la palabra escrita.
La novela luminosa
de Mario Levrero
Dividido en dos partes, el libro arranca con un «Diario de la beca», donde el autor cuenta con humor y desgano su proceso creativo. Luego, aparece la novela prometida, que bordea la metaficción, los sueños, las obsesiones. Es desconcertante, brillante, y una experiencia única de lectura.
Nuestra parte de noche
de Mariana Enríquez
Juan y su hijo Gaspar recorren un país oscuro, marcado por dictaduras, rituales y poderes sobrenaturales. Esta novela de terror y política construye un universo propio, donde el amor intenta sobrevivir al horror. Tiene escenas inquietantes, belleza gótica y una intensidad que no da respiro.