Las que callaron en la épica: mitos contados por ellas

Las que callaron en la épica: mitos contados por ellas

Me crié con los mitos griegos en una edición ilustrada que había en la biblioteca de mi abuela, y recuerdo que siempre me quedaba con una duda: ¿y ellas qué pensaban? Medea, Ariadna, Circe, las cautivas de Troya. Aparecían un rato, hacían su desastre o su sacrificio y desaparecían, y la historia seguía con los héroes.

Hace unos años empezaron a llegar novelas que les devuelven la palabra, y yo me tiré de cabeza. No son “versiones feministas” en el sentido panfletario: son relatos con la misma ambición que la épica, pero contados desde la cocina, desde el barco de los vencidos, desde la isla donde alguien quedó esperando.

Elegí cuatro que me hicieron mirar distinto lo que creía saber. Una hechicera exiliada, una reina convertida en botín de guerra, una extranjera a la que todo un pueblo necesita culpar y una princesa abandonada en una isla. Mejor leerlas con el mito original a mano, para disfrutar del cambio de punto de vista.

Circe

de Madeline Miller

Circe - Madeline Miller

Circe es hija del dios Helios y de una ninfa, y en la mansión de su padre nadie la toma en serio: ni tiene el brillo de los dioses ni el poder que se espera de ellos. Cuando descubre que puede transformar a los mortales con hierbas y palabras, la castigan con el destierro a la isla de Eea. Circe cuenta, a lo largo de siglos, lo que le pasó ahí: la soledad, el oficio, la llegada de Odiseo y de tantos otros que cruzan por su isla.

Lo que más me gustó es que Miller convierte a la “mala” de la Odisea en una mujer que aprende a vivir sola, a defenderse, a elegir. La prosa es lenta y sensual, y el libro se vuelve una novela sobre el aprendizaje de la propia fuerza. Salió en 2018 y se transformó en un fenómeno mundial; yo la leí durante un fin de semana largo y me quedé con ganas de quedarme en Eea.

El silencio de las muchachas

de Pat Barker

El silencio de las muchachas - Pat Barker

Troya, el décimo año de guerra. Briseida era reina de una ciudad vecina hasta que los griegos la arrasaron, mataron a los varones de su familia y la repartieron como botín: le tocó Aquiles. El silencio de las muchachas es la Ilíada vista desde el campamento de los vencedores, desde la tienda donde las mujeres cosen, curan y esperan que alguien las elija o las olvide.

Barker, que ya había ganado el Booker con otra novela sobre la guerra, no embellece nada. Tiene la sequedad de quien escribió mucho sobre el horror y sabe que lo más brutal es lo cotidiano. Hay momentos en que Aquiles es un héroe y momentos en que es un chico peligroso, y Briseida los mira a todos con una lucidez que me dejó helada. Un libro duro, necesario y muy bien escrito.

Medea. Voces

de Christa Wolf

Medea. Voces - Christa Wolf

Wolf toma a la Medea de la tradición, la bruja que mata a sus hijos por venganza, y se pregunta de dónde salió esa fama. Su Medea es una extranjera de la Cólquide que llega a Corinto con Jasón, y en esa ciudad que se cree civilizada se convierte en la figura perfecta para cargar con las culpas de todos. Medea. Voces se arma con monólogos de distintos personajes, y cada uno cuenta su verdad sobre lo que pasó.

Es una novela breve, intensa, escrita por una autora alemana que sabía de qué hablaba cuando hablaba de chivos expiatorios y de ciudades que necesitan un enemigo. La leí despacio, subrayando, y me quedó la sensación de que casi todas las historias de “mujeres monstruosas” esconden algo parecido: alguien a quien le convenía que fuera monstruosa. Una joya que merece mucha más lectura en español.

Ariadna

de Jennifer Saint

Ariadna - Jennifer Saint

Ariadna es la hija del rey Minos, la que le da el hilo a Teseo para que salga del laberinto del Minotauro, la que lo ayuda y la que después queda abandonada en una isla. Saint le da la voz a ella y también a su hermana Fedra, y entre las dos van contando lo que significa crecer en un palacio de hombres poderosos, donde las mujeres sirven de moneda de cambio.

Es una novela más ligera que las otras tres de este posteo, de esas que se leen rápido y con placer, con mucho paisaje griego y mucha emoción. Me gustó sobre todo cómo trata la traición: no como un golpe de efecto, sino como algo que se va gestando en lo que ellos no ven de ellas. Ideal para quienes quieren entrar en el género sin apuro.