Comer: cocinas, hambres y otros apetitos

Comer: cocinas, hambres y otros apetitos

Nunca me interesaron los libros de recetas y sin embargo me pasé la vida leyendo sobre comida. Creo que porque la cocina es el único lugar de la casa donde las mujeres de mi familia decían la verdad. Con las manos ocupadas, mirando la olla, sin tener que mirarse a los ojos, ahí sí salía todo.

Estos cuatro libros hablan de comer, pero ninguno habla solamente de comer. Hablan de deseo, de control, de herencia, de la política que hay en un cuerpo que quiere más. Del placer y también de la vergüenza que nos enseñaron a sentir por tener hambre de algo.

Léanlos con la heladera cerca. Aviso.

Como agua para chocolate

de Laura Esquivel

Como agua para chocolate - Laura Esquivel

Tita no puede casarse porque le toca cuidar a la madre hasta el final, así que pone todo lo que siente en la comida. Cuando llora sobre la masa, los invitados lloran. Cuando desea, los invitados arden. Es una idea tan simple y tan perfecta que uno se pregunta cómo no se le ocurrió a nadie antes.

Volví a Como agua para chocolate después de muchos años esperando encontrarlo ingenuo y me encontré con otra cosa: una novela furiosa sobre una hija atrapada por una tradición absurda, que usa el único poder que le dejaron. La cocina como último territorio soberano. Además tiene la mejor escena de codornices en pétalos de rosa de la literatura, y eso no es poco.

Hambre

de Roxane Gay

Hambre - Roxane Gay

Gay escribe sobre su cuerpo con una honestidad que por momentos cuesta sostener. Cuenta la violación que sufrió a los doce años y cómo después empezó a comer para construirse una fortaleza, para volverse tan grande que nadie pudiera volver a tocarla. Y cuenta lo que es habitar ese cuerpo en un mundo diseñado para cuerpos chicos.

Lo que hace único a Hambre es que no ofrece redención. No hay antes y después, no hay transformación luminosa, no hay lección. Hay una mujer contando con enorme lucidez las razones de su hambre y negándose a pedir perdón por ellas. Lo leí en dos noches y me cambió la manera de mirar en la calle.

Umami

de Laia Jufresa

Umami - Laia Jufresa

En una privada del centro de México viven cinco familias y a todas les falta alguien. Ana, que tiene doce años, decide plantar una milpa en el patio en vez de irse de campamento. Alrededor de ese huerto improvisado se van tejiendo las voces de los vecinos, cada una en su tiempo, cada una con su ausencia.

Jufresa arma la novela como se arma un sabor: por capas, sin decir nunca del todo qué es lo que estás probando. Umami es un libro sobre el duelo escrito con una ligereza que lo hace todavía más triste. Y la voz de Ana, resabida y tierna a la vez, es de las mejores voces adolescentes que leí.

El arte de comer

de M. F. K. Fisher

El arte de comer - M. F. K. Fisher

Fisher escribió sobre comida en los años treinta y cuarenta como nadie: hablando de ostras, de sopa, de una cena sola en un cuarto de pensión, y en realidad hablando de la guerra, de la viudez, del hambre verdadera y del apetito de vivir. Cuando le preguntaban por qué escribía sobre comer en vez de sobre temas serios, contestaba que el hambre, la seguridad y el amor son la misma cosa.

El arte de comer reúne varios de sus libros y se puede leer salteado, un capítulo por noche, como quien se sirve una copa. Es prosa deliciosa en el sentido literal. Hay una receta para cocinar un huevo que es en realidad un tratado sobre estar sola y estar bien.