El arte de contar corto

El arte de contar corto

Tengo una teoría medio caprichosa: el cuento es el género más femenino que hay, aunque nadie lo diga. No porque las mujeres no puedan con la novela, sino porque el cuento es el arte de lo que se hace en los ratos robados, entre una cosa y la otra, con la lucidez de quien no tiene todo el día para explicarse. Se entra tarde, se sale antes, y en el medio pasa una vida entera. Este mes me puse a releer a mis cuentistas y no pude parar.

Un buen cuento no te cuenta todo: te deja parada en la puerta de algo y se va. Estas cuatro autoras dominan ese arte de la puerta entornada. Hay una argentina que arma tramas perfectas como relojitos, otra que escribe sobre familias que se quieren y se hacen daño, una canadiense que ganó el Nobel escribiendo sobre pueblitos, y una joven que en pocas páginas te parte al medio hablando de la muerte y del amor.

Si andás con poco tiempo o con la cabeza dispersa, este es tu posteo. Un cuento por noche, o uno en el subte, o uno mientras se hace el café. No hace falta acordarse de dónde quedaste. Cada uno es un mundo entero que empieza y termina, y sin embargo, cuando cerrás el libro, alguno se te queda pegado durante días.

Mi vida querida

de Alice Munro

Mi vida querida - Alice Munro

Munro es la maestra, la que todas miramos de reojo. Ganó el Nobel siendo cuentista pura, sin una sola novela, y eso ya es un gesto político. Mi vida querida fue su último libro, y se lee como un balance: cuentos sobre mujeres de pueblo, casamientos, huidas, decisiones minúsculas que cambian todo. No pasa casi nada y pasa la vida completa.

Lo que hace Munro parece fácil hasta que intentás explicarlo. En veinte páginas te mete adentro de un matrimonio, te muestra una traición, te salta treinta años y te devuelve al presente sin que se note la costura. Al final hay cuatro textos casi autobiográficos, sobre su infancia, que son de lo más hermoso que escribió. Si querés aprender a mirar, empezá por acá.

Los bordes de lo real

de Liliana Heker

Los bordes de lo real - Liliana Heker

Heker es una institución del cuento argentino y una de nuestras grandes maestras vivas. Este libro reúne lo mejor de su obra breve, y ahí está «La fiesta ajena», ese cuento perfecto sobre una nena que va a un cumpleaños creyendo que es una invitada más y descubre, en una sola frase final, que estaba ahí como la hija de la mucama. Nunca leí una humillación de clase tan bien contada en tan poco espacio.

Lo que admiro de Heker es la precisión: no le sobra ni le falta una palabra, y siempre hay una trampa que se cierra justo al final. Sus cuentos hablan de chicas que crecen, de mujeres que trabajan, de la Argentina de clase media con sus vergüenzas y sus deseos. Los bordes de lo real es una puerta de entrada ideal a una autora que debería estar en todas las mesas de luz.

Seres queridos

de Vera Giaconi

Seres queridos - Vera Giaconi

Giaconi escribe sobre eso que preferiríamos no mirar: el modo en que la familia, esa que se supone que nos protege, también nos lastima. Los cuentos de Seres queridos están llenos de hermanas que compiten, de parejas que se vigilan, de madres e hijas atadas por un hilo que aprieta. Todo con una calma inquietante, como si la catástrofe fuera doméstica y silenciosa.

Me gusta porque no exagera: no hay grandes tragedias, hay algo peor, el malestar de todos los días entre gente que se quiere. Fue finalista del Ribera del Duero y desde entonces la sigo leyendo todo. Si te interesan los vínculos y sus zonas oscuras, si alguna vez sentiste que tu familia es un lugar hermoso e incómodo a la vez, Giaconi te va a mirar a los ojos.

Los mejores días

de Magalí Etchebarne

Los mejores días - Magalí Etchebarne

Etchebarne es más joven y escribe como si tuviera todo el tiempo del mundo, con una ironía triste que me desarma. Los mejores días son cuentos sobre mujeres comunes, empleadas, hijas que acompañan a madres que se mueren, parejas que se terminan sin escándalo. Hay humor, pero es un humor que duele, el de reírse para no llorar en la cocina.

Lo suyo es la frase justa, esa que parece dicha al pasar y te deja pensando una semana. Habla de la muerte y del amor sin solemnidad, con la naturalidad de una charla de sobremesa. Después ganó el Premio Ribera del Duero con otro libro, pero yo empezaría por este, que es donde aparece su voz, tan de acá, tan de mujer que mira la vida sin ilusiones y sin embargo con ternura.