Mis lecturas para habitar lo cotidiano

Hay días en que lo extraordinario se esconde en los gestos más simples. Estas lecturas me enseñaron a mirar con atención, a descubrir belleza en lo que sucede todos los días, en las rutinas que antes pasaban inadvertidas.

La elegancia del erizo

de Muriel Barbery

Me conmovió la historia de una portera parisina y una niña brillante que descubren, una en la otra, la profundidad de lo cotidiano. Me recordó que la sabiduría a veces se esconde tras una puerta cerrada.

Tokio Blues (Norwegian Wood)

de Haruki Murakami

Un viaje emocional por la juventud, la soledad y el paso del tiempo. Murakami me enseñó que lo cotidiano también puede ser un territorio de melancolía y belleza.

El infinito en un junco

de Irene Vallejo

Este ensayo me hizo redescubrir el milagro de los libros y la palabra escrita. Sentí que acompañaba a la humanidad en su aventura por preservar las historias.

Un hombre afortunado

de John Berger

A través de la vida de un médico rural, Berger me reveló la poesía oculta en el trabajo diario, en la empatía y en el cuidado silencioso hacia los demás.